A pesar del gran golpe
sufrido sólo empezar la nueva etapa, la primera temporada
de Javier no fue nada discreta. Incluso logró el premio
EFE a mejor jugador sudamericano de la Liga y fue incluido
en la lista de 50 candidatos a Balón de Oro. Sin contar
con la confianza del técnico (Rexach) y no ser titular
hasta pasada media liga (hasta entonces solo jugaba los partidos
de local), consiguió la nada despreciable cifra de
17 goles, más 4 en la competición europea. Además
fue determinante en muchos encuentros, cómo frente
al Panathinaikos. Ese día, con su gol, el Barça
accedió a Semifinales de la máxima competición
europea. Sin embargo, su buen rendimiento no pareció
suficiente para el seleccionador argentino, Marcelo Bielsa,
quien no lo incluyó en la lista de convocados para
el Mundial 2002 disputado en Corea y Japón. Fue motivo
de fuertes críticas.
Su segundo año de blaugrana
no empezó muy bien con el estático esquema de
Van Gaal. Perdió la titularidad y tan sólo marcó
dos goles en la primera mitad de liga. En la segunda vuelta,
con la llegada de Antic, el Conejo renació e hizo 11
dianas en 17 partidos de liga. Además, en total, marcó
7 en la Champions League. Su aportación fue necesaria
para alcanzar el objetivo mínimo, la clasificación
para la siguiente Copa de la UEFA.
La tercera temporada pareció
un clon de la anterior. Una primera vuelta donde tuvo que
convencer al nuevo técnico, Frank Rijkaard, y una segunda
con un exclente rendimiento (de nuevo 11 goles). En el conjunto
de todas las competiciones logró 19. Esta temporada
(considerada de "transición" por el cambio
de Presidente y del club en general) fue la mejor del equipo
desde su llegada. Tras quedar 4tos con apuros y 6tos también
por los pelos, esta vez se logró el subcampeonato,
La remontada de la segunda vuelta fue espectacular, y mucho
tuvieron que ver los goles de Javier. Pero el Pibe había
llegado al mejor sitio en el peor momento.
Fuera del fútbol pero
no del club, las cosas no fueron fáciles ese año.
En plena temporada tuvo que enfrentarse en un juicio a Joaquín
Martínez y Orlando Jiménez, que reclamaban una
comisión por el traspaso del jugador al club catalán,
argumentando que fueron los primeros en presentar al futbolista
a la junta anterior. Las incongruencias en sus declaraciones
fueron decisivas para que el juicio fallara a favor de Saviola,
que no tuvo que compensarles económicamente. Por si
fuera poco, el alto contrato firmado por la junta anterior
y la tardía y precio de la nacionalización le
costaron algún que otro roce con la directiva. Sin
convencer plenamente al cuerpo técnico, que contrató
varios delanteros, fueron muchos los clubes españoles
y europeos que, aprovechando esta desaveniencia, hicieron
llegar sus ofertas para contratar al argentino.
Con tan solo 7 de días
de "vacaciones", las cuales pasó recuperandose
de una lesión, Saviola fue convocado para la Copa América
de Perú. La competición no pudo empezar mejor,
ya que era el delantero titular y marcó 3 goles en
el primer partido, frente a Ecuador (6-1) siendo la figura
del encuentro. Sin embargo, en el siguiente partido, contra
a México, el Pibito sufrió un golpe que le sacó
del equipo para los 3 siguientes partidos. Esto permitió
a otros delanteros desbancarlo del primer puesto del ránking
de goleadores. Argentina se clasificó para la final,
contra Brasil, con Saviola ya recuperado. Pero el equipo había
actuado bien en su ausencia y el Pibe tuvo que ver la final
desde el banquillo. La albiceleste fue muy superior durante
todo el partido pero, ya en el descuento, un gol de Brasil,
el 2-2, llevó a la tanda de penalties. Y ahí,
Brasil fue superior. Argentina se quedaba con la miel en los
labios.
Una vez terminada la competición, y sin tiempo para
descansar, el Pibe fue citado para los Juegos Olímpcos
de Atenas. Javier cumplía así uno de sus sueños:
participar en unas olimpiadas. El conjunto albiceleste no
tuvo rival (un dato: consiguió 17 goles a favor y ninguno
en contra) y se proclamó campeón, por primera
vez en su historia, tras derrotar 1-0 a Paraguay. La participación
de Saviola en este campeonato fue discreta, yendo de más
a menos en cuanto a minutos. Pero aún así consiguió
marcar un gol, frente a Túnez. Todavía resentido
de su anterior lesión, nada pudo hacer para ganarse
un puesto en el once titular.
De esta manera, Javier se perdió
toda la pretemporada con su club, el Barcelona, lo que propició
que tanto directiva como cuerpo técnico programaran
el siguiente año sin contar con él. Pese a lograr
la nacionalidad española tan solo regresar a España
y con tiempo suficiente para su inscripción en la Liga,
el club decidió cederlo, por una temporada y sin opción
de compra, al AS Mónaco, equipo subcampeón de
Europa y que había insistido durante semanas en su
contratación. El Pibe comenzaba así una nueva
etapa.