A Saviola, ya consolidado en Primera,
le faltaba dar el paso definitivo. Y fue en el Mundial sub'20
disputado en Argentina, donde puso el mundo a sus pies. El seleccionador,
José Pekerman, tenía una gran experiencia en este
tipo de campeonatos. Sólo la España de Gabri y Xavi
habían roto la hegemonía de la 'celeste' en las
selecciones inferiores. Fue en Nigeria'99, campeonato que Javier
no pudo jugar porque River no le autorizó. Ya era imprescindible
en el equipo.
Pekerman tenía la obligación
de ganar un campeonato disputado en casa. El combinado, formado
entre otros por Saviola, Coloccini, Julio Arca y D'Alessandro,
significó la primera vez que el Pibito no era el más
pequeño del grupo. Al contrario, ahora era de los más
experimentados. El clima del grupo era espectacular, y la prensa
los apodó 'Los fabulosos Pekerboys'.
La liguilla de la primera ronda la
pasaron sin muchos problemas. Saviola no marcó en el partido
inaugural, contra Finlandia, pero le hizo tres goles a Egipto
y dos a Jamaica. Ya en octavos, Argentina se enfrentó a
China en el que fue el peor partido de la 'celeste'. Pero consiguió
pasar de ronda y acceder a cuartos, donde se encontró con
el rival más complicado, Francia, con hombres como Mexes
y Cissé en sus filas. En el partido más comprometido,
Saviola estuvo espléndido y él solito clasificó
a Argentina para semifinales. Marcó los tres goles de su
equipo. Era, además, su segundo hat-trick del campeonato.
De esta forma igualaba la marca de ocho goles de Ramón
Díaz, su entrenador en River, establecida en el Mundial
de Japón del 79, que Argentina ganó con Maradona
como figura.
La racha de Saviola no se estancó
y en semifinales marcó dos goles contra Paraguay, partido
que acabó con un claro 5-0. Iban a la final por la puerta
grande. A estas alturas, Javier ya sumaba 10 goles y había
igualado el máximo registro de la historia de los mundiales
sub'20.
En la final Saviola, con el brazalete
de capitán (Coloccini estaba sancionado), no falló.
El rival era Ghana, las gradas estaban a reventar (40.000 personas)
y el colegiado era el español Mejuto González. A
los cinco minutos Diego Colotto puso el 1-0 y, a los trece, Saviola,
de cabeza, consiguió subir el 2-0 al marcador. Era el onceavo
gol de Saviola en el torneo, lo que le convertía en un
jugador único en el mundo, el máximo goleador sub'20
de todos los tiempos. Maxi Rodríguez sentenció al
marcar el 3-0. Saviola recogió con Coloccini el título
de campeón del mundo. Lo besaron y lo alzaron.
No acabaron aquí los galardones
que tuvo que recoger al final del partido. Recibió la Bota
de Oro como máximo realizador del campeonato y el Balón
de Oro que le entregó la FIFA como mejor jugador del torneo,
una distinción que, entre los argentinos, solo registraba
Maradona, en Japón'79. Era además, el cuarto jugador
en la historia de los Mundiales sub'20 que conseguía al
mismo tiempo los dos galardones. La prensa mundial se volcó
en elogios:
- Clarín: "El 'pibito' nos dio una alegría
a todos y le damos las gracias a él y al equipo"
- L'Equipe: "A esta pequeña maravilla del fútbol
ya se le puede comparar con Maradona"
- La Gazzetta dello Sport: "Por su técnica se asemeja
a Michael Owen y por su juego, al madridista Raúl"
- Sport: "Saviola ya es único"
Saviola, ajeno a todo esto, se fue
de vacaciones a Punta Cana. Necesitaba descansar tras dos años
de intensas celebraciones. Fue una semana de respiro entre una
alegría y otra, la que le había deparado ser campeón
del mundo y la de pasar a ser una estrella en Europa, en el Camp
Nou.