IDOLO EN EL MONUMENTAL

Aquel 11 de diciembre de 1999 era sábado. Javi cumplía 18 años. Por aquel entonces todos estaban pendientes del jugador que con sus goles y su juventud había revolucionado la Argentina futbolística. Recibía elogios de su afición, pero también de la de Boca incluso del seguidor  'xeneize' más popular, Maradona. El domingo jugó en el Monumental contra Ferro el penúltimo partido del torneo Apertura'99. River iba primero y podía conseguir el título siempre que Boca y Rosario Central no ganaran. Con las gradas echas una fiesta, Saviola quería celebrar la mayoría de edad llevando a su equipo a hacer la vuelta olímpica. En media hora Javi ya había marcado y, cinco minutos después repitió de penalti, alcanzando así a Palermo en la tabla de goleadores, con 14 dianas. El partido acabó con victoria local (4-1), pero los perseguidores también ganaron, de manera que la celebración se tuvo que aplazar.

La tensión marcaba los días previos al último partido del campeonato, pero, pese a esto, Javier tuvo tiempo de dedicar a su padre el título que más deseaba: el de perito mercantil. Los días transcurrían con extrema rapidez y River se concentró el viernes para preparar el choque definitivo contra San Lorenzo. Al día siguiente, Saviola, no falló. Al igual que Aimar y River. Pereyra avanzó a los visitantes y Saviola transformó el penalti cometido sobre Pablo. El pulso no le tembló (ver). River ya celebraba el título, pero San Lorenzo acortó distancias y en el último minuto empató. Un resultado suficiente para alzar a River a la gloria. Saviola hizo su primera vuelta olímpica mientras la afición desplegaba pancartas y las calles se llenaban de 'millonarios'. "Es el día más feliz de mi vida", declaró el Pibito. Era su primer título como profesional. Había sido, junto con Aimar, clave en su consecución y, además, había conseguido proclamarse máximo realizador del campeonato con 15 goles, uno más que Martín Palermo y dos más que Juan Antonio Pizzi. Todo esto con tan sólo 18 años y nueve días. La prensa se volcó en elogios a su figura tras convertirse en el segundo máximo goleador más joven de la historia, solo superado por 'un tal' Maradona, que estableció el record en 18 años y un día. Ocho días menos que Saviola.

Su nombre empezó a sonar con fuerza en Europa, pero era en América dónde se había convertido en un referente. El Círculo de Periodistas Deportivos le entregó el Olimpia al mejor jugador del país y el diario uruguayo El País le concedió el prestigioso premio al mejor jugador del continente. Era 'El Pibe de América', como titulaba el rotativo Olé. Más de 400 periodistas participaron en la votación que lo designó como mejor jugador americano del año. Javier se impuso con 55 votos, delante del jugador del Palmeiras Arce (45) y de la estrella de Boca, Riquelme (42). Era la mejor forma de cerrar el 99, tomando posesión del trono que anteriormente habían ocupado, entre otros, Francescoli, Cafú, Maradona, Batistuta, Sócrates, Kempes, Zico, Pelé, Romario y Tostao. Las buenas noticias se sucedían una tras la otra. Ahora era José Pekerman, seleccionador sub'23, el que le daba la siguiente. Lo convocaba para disputar el preolímpico de Brasil. Saviola se incorporó rápidamente al grupo, sin importarle quedarse sin vacaciones. Estar en el combinado nacional era un orgullo. Disputó varios amistosos que le permitieron soñar con los juegos olímpicos de Sydney. Sin embargo, los chilenos los 'echaron' de la final. Era la primera decepción de Saviola en mucho tiempo.

El siguiente campeonato fue el segundo título de Saviola. River sólo perdió un partido y, a tres fechas del final, se adjudicó el Clausura 2000. De nuevo Saviola y Aimar, conocidos como 'los fantásticos' fueron la clave. "Eran, con diferencia, los más jóvenes de la plantilla, pero también las figuras de aquel equipo. Eran compinches, nosotros lo teníamos que dar todo, luchar y darles la pelota para que ellos decidieran", explica Bonano.


* La información de esta biografía proviene del primer libro de Saviola, "Un petit gegant".